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sábado, 12 de julio de 2014

GORRIONES VOLANDO LIBRES EN SU MENTE.

El hombre que no quiso nacer, para su desgracia, sigue vivo. No quiso nacer y aquí renace, doble desgracia para él, con ¨ Gorriones volando libres en su mente ¨, una serie de poemas breves,  libres y volando en su mente, desnudos como el viviendo, desnudos como el al nacer sin querer haber nacido.


¨EL GORRIÓN ¨
Los veía comer y beber del agua y alpiste que el le había puesto en tarros.
Si se acercaba los gorriones huían, pasado un tiempo ya no lo hacían.
Un día uno de los gorriones le dijo:
- Gracias por el agua que nos das y el alimento que nos ofreces, que la madre tierra te bendiga.
- No es nada, en el fondo también soy un gorrión.
Otro día después de otros días pudo acercarse más y dos se posaron en su cabeza y otro en su hombro derecho  que se acerco a su oreja.


- Te propongo un trato, cambiamos de cuerpo y yo viviré en tu cuerpo humano y tú en mi cuerpo de gorrión.
Acepto y al día siguiente comía y bebía de los tarros que antaño él había puesto.
A las pocas semanas murió de viejo.
Y el gorrión siguió  viviendo en su cuerpo humano, libre, como cuando era un gorrión.

´ EL ¨
Una mañana me puse frente al espejo,
y el que estaba dentro de él
me dijo:
- Hola, quien eres tú ?
- Hola, yo?
yo soy tu.
A lo que el respondio :
- No, tu no eres yo,
yo soy el reflejo de tu cuerpo que vive aquí encerrado en los espejos,
igual que tú vives encerrado en el cuerpo que reflejas que soy yo.
- Ten buen día -concluyo.
-Buen día tengas tu también.


´ UN POEMA QUE NO DICE NADA. ¨
Este es un poema que empieza :
La claridad me persigue donde quiera que vaya mi mente,
la lucidez es solo resplandor de espíritu,
hay que estar confuso para llegar a su cumbre.
Y acaba,
y no dice nada.


 ´ UN GRANO DE ARENA ¨
 Tengo el alma encogida como las raices de una planta grande en una maceta pequeña.
 Apretada, entrelazada, abrazada a sí misma.

 Como plantada en un desierto sin horizonte, y en su inmensidad, un grano de arena de su cuerpo lleva mi rostro, no se distingue entre los otros granos como tampoco distingo mi confusión de la verdad , mezclado entre la arena del desierto, con los demás granos de la arena del desierto.


¨ AUTORRETRATO ¨

Contemplando distraída, casualmente,
mi vida en imágenes antiguas,
veo al niño que mi madre hizo ser.

Imágenes que me recuerdan
que fui,
que soy,
y seré.


Fui un niño huidizo, taciturno y solitario.
Soy un adulto huidizo, taciturno y solitario.
Y seré un viejo huidizo, taciturno y solitario.

Huyo de mi mismo,
en silencio,
y me encuentro a mi mismo
en soledad.

Y allí,
veo al niño que fui,
el adulto que soy,
y el viejo que seré.




 ¨ MICROMUNDOS ¨
Bajo la alfombra
de una tarde aparentemente
tranquila y calma,
bullen y bullen micromundos
en las cabezas humanas,
en seres que viven en silencio,
en el aire inexpresivo,
en el todo
y en la nada.



Micromundos dentro
de micromundos,
y estos a su vez
dentro de otros micromundos,
perfilando un infinito infinitesimal
que se pierde
difuminándose invisible
en la vida que palpita
silenciosa, trágico comica y dichosa.

Explotando todo
en un armonioso,  desacompasado,
atronador vacío de inmensidad
que nos absorbe placidamente
sin apenas darnos cuenta.


¨ AUSENCIA ¨
Su ausencia me ausenta
de mi piel,
de mi cuerpo que no siento,
que tiembla
con su ausencia
como un niño pequeño
que se perdió
entre el gentío.





¨LA VIDA DESNUDA  ¨

Solos,
la vida desnuda
y yo,
hablamos en silencio
abrazados cual amantes
sobre un hilo apenas perceptible


Abajo,
la nada.
Arriba,
el vacío.


Suspendidos en el limbo
de tierra de nadie,
funambulistas ciegos
aferrados a convicciones despreciadas,
guerreros incansables
en la búsqueda de lo que no se ve,
de lo que no existe
porque sé a dejado de usar.

Solos,
la vida desnuda, 
y yo.

´ SAGRADO SILENCIO ¨
Sentir el palpitar de la vida
en silencio,
sagrado silencio injuriado
por una humanidad que no
dice nada
y no tiene nada que decir.

Deberíamos ser mudos,
 que hablaran los ojos,
los gestos,
el lenguaje corporal.



En silencio,
sagrado silencio.

Vibrar con el murmullo
del calor del cuerpo,
lamerse el alma
en continuo orgasmo,
en silencio,
sagrado silencio.

Saberse animal,
meditando,
dejándose atrapar por los colores
de las cosas inertes,
sin vida,
y llenarse de ella.


En silencio,
sagrado silencio.
                                                         
     

martes, 24 de abril de 2012

EL VIAJECITO


 Me hicieron salir y ya no pude volver al lugar de donde vengo,  un espacio infinito de oscuridad donde están todas las almas esperando pacientemente su turno para venir a este mundo.  Le dije al que daba los tickets, sorprendiéndome al reconocerlo.
-Hombre Charles, muy buena tu película La noche del cazador.
Casualmente el que estaba repartiendo los pasaportes para venir a este planeta ingrato, detestable y maravilloso a la vez, era Charles Laughton.
Mirándome con su graciosa y rechoncha cara  me dijo:
-Gracias. Y no me preguntes porque estoy aquí, ni yo mismo lo sé.
Y me brindo una de sus sonrisas agradables.
Me supo mal decírselo, me resultaba simpático, pero se lo dije:
-Yo no quiero ir, no quiero volver a nacer,  porque no haces la vista gorda.
Mirándome con tierna bondad y comprensión.
-Ya sabes que no puedo.
Y tuve que hacer el dichoso viajecito.

Así llegue  a esta extraña experiencia que es la vida, de golpe y sin quererlo uno más entre los millones de seres que habitan este planeta en el cual ya es mucho trabajo intentar ser uno mismo. Una vez aquí  pues a ser niño, crecer..., dedicándome a vivir una vida que odio  y amo al mismo tiempo, creciendo como ser humano, human being, dicen los ingleses, being being, o debería decir, bang bang, y eliminar humans beings que no merecen tal nombre con solo un pensamiento, pero no soy ni dios ni ejecutor, ni tampoco quiero, simplemente contemplo sin más el amplio espectro de dolor de la existencia, hace tiempo que cogí mi corazón, lo arranque, y guarde en mi bolsillo. La vida se me antoja como un enorme cajón lleno de mentes, todas se revuelven inquietas enfrentándose mutuamente, arman demasiado escándalo y ninguna logra convencer a las otras, tranquilo cierro la caja y el silencio vuelve a envolverme.
La próxima vez solo espero estar en el lugar de Charles Laughton, repartiendo los pasaportes y que otros hagan el viajecito.

lunes, 16 de abril de 2012

UNA TARDE DE DOMINGO.


De camino a mi casa vi a un niño pequeño conduciendo un coche de juguete de esos con motor,
el adulto que iba con él, un hombre alto vestido con un chándal negro, se le adelanto con torpes
movimientos, tantos que casi se estampa contra una farola, perdió el equilibrio y medio cayó del bordillo a la calzada, pensé que se iba a caer de bruces, se mantuvo en pie, subió a la acera y
dando tumbos aun, se apoyó en un coche y empezó a vomitar.
El niño llegó a su altura, paro el coche, lo miro unos segundos y siguió adelante jugando con su cochecito.
Y allí quedo el hombre vomitando hasta lo que me dio de si la vista en mi camino,  preguntándome con tristeza que infausta tragedia afligiría a aquel pobre diablo,  desconcertado y lastimado por observar impasible las miserias de la vida.
Marzo 2012.




martes, 11 de octubre de 2011

FLASH FLASH FLASH


Soledades manchadas de bourbon infectando la noche turbulenta.
Ansiedades en busca de afecto camufladas en sexo alcoholizado.
Noches de mala vida, sentimientos depurados.
Soledades manchadas de bourbon infectando la noche turbulenta.
Alcohol e incesto y la humanidad llorando su frágil debilidad.
Tiempo y sexo y las almas solitarias mendigando ternura, suplicando atención.
Amistad y desnudez y cuerpos vestidos añorando comprensión.
Soledad y vacío, libertad y paz, nada de nada, tiempo sin fin.
Belleza aplastante en la mirada de un niño,
la belleza ambigua y opresiva de la nada y el todo.
Un rostro de mujer joven se sonroja ante el gentío,
mentes dispares como cuchillos en guerra. 
Flash flash flash desde donde el dolor me visita,
más no lo evito, simplemente lo engullo.
Ya no siento nada.
Octubre 1998

POR EL DESAGÜE DEL RETRETE


Parece que la humanidad se va por el desagüe del retrete.

Todo se desmorona a mi alrededor
mientras las gentes continúan andando en silencio.

La TV se ha convertido en una snuff movie continua,
los jóvenes ya no son jóvenes,
los niños ya no son niños,
las mujeres quieren ser hombres,
y los hombres brillan por su ausencia.

Parece ser que la humanidad se va por el desagüe del retrete.

Ya nada importa realmente,
las viejas cosas hermosas están perdiendo su valor,
nada importa realmente,
el sentimiento está caducado,
parece ser que la humanidad se va por el desagüe del retrete.
19-01-1998


AVENIDA DEL OESTE


Una tarde paseando con unos amigos por la avenida del oeste
vimos pasar a una mujer desnuda de cintura para arriba,
ella no hacia nada por taparse,
para que hacerlo cuando la desnudez de la desnudez esta tan desnuda.
Mis amigos rieron,
los viejos rieron,
los hombres rieron,
con esa tipica vulgaridad y cobardía de los hombres que no saben reír.


17-09-2011




sábado, 30 de abril de 2011

EL HOMBRE QUE NO QUISO NACER. ( Primera entrega )


  
                                                    
                                                                                                         


El llanto de un niño se escuchó en el paritorio,  aun no queriendo, le hicieron salir y ya no pudo volver.
En aquel momento no pudo pensarlo, en el transcurso de su vida sí que lo hizo, y pensó : yo no quise nacer, no lo pedí.
Así se lo dijo una mañana a su padre.
- No digas eso, como vuelvas a decir eso, te pego una ostia.
El no tenía hijos, si tuviera alguno y le dijera eso lo comprendería, cosa que su padre tal vez hizo, pero se mostró muy afectado, o tal vez le afecto de verdad, Víctor nunca se lo había preguntado,  la ostia que era para él, al final se la llevo su hermano pequeño, que años más tarde le soltó la misma.
Cuando era niño,  sentía su interior con tal intensidad, que siempre se mantenía en un confortable ardor que irradiaba humanidad por los cuatro costados.
Bombas de luminosa y coloreada armonía estallaban constantemente dentro de él, borrando cualquier artificio banal de mezquindad, egoísmo y maldad que pudiera existir fuera de su mundo mágico.
El recuerdo de esa magia alimentaba a diario su vida diaria.
No volvió a sentir nada igual a ese ser feliz sin más,  a aquel bucear en el descubrir apasionante del todo y ajeno a el al mismo tiempo, algo parecido sí. En absoluta soledad, unido a sí mismo por las tripas de la existencia, vacío por completo de pensamientos y preocupaciones, volvía a sentir esa especie de tela invisible que te arropa y te protege con un cosquilleo de calor y escalofrío.
Era entonces cuando se levantaba de su asiento, avanzaba por el estrecho pasillo hacía el conductor del auto bus con parada en realidad, y le decía:
-Pare, que yo me bajo aquí.
Nunca paraba.
También cuando se había enamorado de alguna chica, en esas ocasiones habían sido ellas, que siendo conductoras del auto bus con parada en realidad, le decían:
-Tú, baja aquí, final del trayecto.
Siempre le costo bajar.

El mundo en tricolor, el puente que unía su hipersensibilidad con su piel, con sus entrañas, duro poco.
Quizás nadie, tal vez su padre o su madre, quizá ninguno de los dos,  simplemente el imparable girar de las manecillas del reloj o su biológico y natural crecimiento, fuera lo que fuera, solo supo que un día la burbuja estalló en mil pedazos.

La luz se tornó de nuevo en oscuridad, las tinieblas lo reclamaban como suyo, era su hijo, el hijo de las tinieblas, desde las profundidades del averno lo llamaban,
querían que volviera con ellas le amaban.
De alguna manera el también las amaba.


Con nueve tiernos años ya estaba intentando suicidarse, lo intento en una par de ocasiones.
Se encaramó a la ventana de la habitación de sus padres, se puso en ella en posición de montar a caballo, firmemente decidido acabar con su reciente vida, a saltar al vacío y fin de la historia.Miro el patio trasero de la vecina de abajo, la Josefa, con sus hermosas plantas acabadas de regar, el sol reflejándose aun en las gotas de agua que se deslizaban calmosamente sobre las hojas, las rosas, las amapolas.
Las escucho, y le dijeron:
- ¿ Niño, que haces ahí ? , ¿ qué vas a hacer ?, no ves lo bonitas que somos, ¿ no quieres volver a ver cosas bonitas ? .
Grito a lo que le daba la vista.
-Sí, vosotras sois hermosas, pero hay cosas feas, y las cosas feas hacen que parezca que las cosas lindas no existan, que desaparezcan.


Otra vecina, la Maruja, ( no es porque lo fuera, que lo era, aparte es que se llamaba así ) al escucharlo lo vio subido en la ventana y grito a su vez.
- ¿ Que haaaaces ?, niño, baja de ahí, ¿ dónde esta tu madre ?, ay dios mío, ay dios mío, baja de ahí, baja de ahí.

A ella no le escucho, era fea, por dentro y por fuera.
Volvió a mirar al vacío, cuatro pisos, otra vez decidido.
La Maruja ya no estaba, habría ido a avisar a otra vecina o buscar a su madre, que sabía él, no le importaba, quería suicidarse.
Allí, una pierna dentro otra fuera, vio también, ondeando con la ligera brisa, haciendo que estas se movieran con grácil lindeza, las sabanas de la Josefa.
Pensando en su olor a frescor, en la suavidad que recién limpias, calientes y secas darían a su piel desnuda, más el guiño con talante erótico que una de ellas le hizo, hicieron que se lo volviera a pensar.
Pero no fueron sus amigas las plantas, ni las eróticas sabanas, ni la cacatúa de la Maruja sino las braguitas y el sujetador morados de la Engracia, la hija de la Josefa, las que consiguieron que abortara el, para los samurais japoneses, honorable acto de suicidarse.
Dos días atrás le había tocado una teta,  las luces escasas de las farolas alumbran la solitaria calle un atardecer de otoño, callejeaba con unos amigos del barrio y la vieron,  Iba sola. Uno dijo.
- mira la Engracia, que buena esta, vamos a meternos con ella.
Otro dijo :
- Te gustaría que te tocáramos el culo?, Engracia.
- Guarros, dejadme en paz, largaos guarros.
Victor se acercó para tocárselo, pero ella parecía la diosa hindú Durga, tal que magna figura, haciendo uso de sus ocho extremidades, paralizó sin aparente esfuerzo la ociosa y poco digna, dadas las circunstancias, actividad del mozalbete.
Aun así consiguió tocársela.
- Ahhh, imbécil, cerdo.
El recuerdo del tacto de aquella voluptuosa parte de su cuerpo, bastante desarrollada para su edad, la misma que la de él, le acompañaba aun y lo hizo por mucho tiempo.
Su blanda dureza, la sensación de natural humanidad que sintió con el palpar de su belleza, junto con la perturbadora visión de su ropa interior le impulsaron a bajar de su montura de nuevo exclamando en voz alta.
- ¿ Pero que estás haciendo, gilipollas ? .
Sonriendo como un lelo, notó que tenia una erección y más contento que unas pascuas, se dispuso a practicar el relativamente reciente descubrimiento de la masturbación.
Las braguitas y el sujetador tampoco le hablaron, ni le hicieron un guiño, tan solo ese día, con toda probabilidad, le salvaron la vida.

Como vivian en la misma finca, tarde o temprano sabía que la tendría que volver a ver. Una semana después bajando por las escaleras,  ella salia de su casa, al verlo empezó a gritarle y le hecho una bronca de tres carajos.
- ¿ Qué valiente eres, eh ?, ¿ cómo estabas con tus amigos, eh ?, guarro, más que guarro, ¿ ahora no me haces nada, eh ?.
Pensó en volverle a meter mano para demostrarle que lo de sus amigos era pura casualidad, pero no lo hizo, no tenía que demostrarle nada y le importaba bien poco lo que pudiera pensar o desear.
La puerta estaba abierta y su hermano la llamaba.
- Tetaaa, tetaaaa.
Ella fue  y él se largó de allí con viento fresco.
- Sí, teta, pues yo se la he tocado.

 En la calle, se pasaba horas allí. Salía del colegio, le ponía la merienda su madre y a la calle, nada de deberes, ni estudiar. Se iba solo, su hermano mayor desde que un día unos chicos le pegaron dejo de salir.                                                                                                                 
En el bulevar de la vida, otro día fue cuando descubrió lo que era el sadismo.

Fin de la primera entrega.